Empieza cuando alguien en casa pregunta:
—¿Dónde están las gafas de natación?
Cuando un niño se pone el bañador nuevo solo para comprobar que todavía le queda bien.
Cuando prepara la mochila de piscina con la misma ilusión con la que estrena los libros del cole.
Porque septiembre no solo trae aulas llenas. También trae piscinas llenas de pequeños valientes.
Hay niños que cuentan los días para volver al colegio.
Y otros que lo hacen para volver a tirarse de cabeza a la piscina.
Porque las clases de natación nunca son solo clases.
Son amigos, chapuzones, retos y ese momento en el que, sin darte cuenta, dejan de tener miedo al agua.
En Pepa Blasco nos gustan las prendas que acompañan a los niños mientras crecen.
Bañadores cómodos, resistentes y pensados para aguantar mucho más que un largo.
Porque sabemos que los recuerdos del verano terminan… pero los de septiembre también empiezan en el agua.
Si este año sale de casa con la mochila del cole en una mano y la de natación en la otra, va por buen camino.
Al fin y al cabo, crecer también consiste en aprender cosas nuevas.
Y algunas de las más importantes empiezan con un simple chapuzón.