Empieza cuando sales de casa por la mañana y notas que el aire ya ha cambiado.
Cuando necesitas una capa más a primera hora, pero el sol de mediodía te recuerda al verano que se va.
Cuando las tardes se vuelven un poco más cortas y apetece alargar la caminata de vuelta.
Porque finales de septiembre es ese momento en el que el año se pausa un segundo antes de dar paso al otoño.